jueves, 18 de junio de 2009

El mundo en guerra

En Irak siguen muriendo civiles y militares a diario. En Palestina, la metáfora de la muerte representada a través de una calavera ha dejado de ser abstracta. En Israel, una parte del pueblo judío, el contacto con la muerte no se limita al presente. Siria, Chechenia, México, Congo, Ethiopia.

Con cada guerra la humanidad muere un poco más, como si alguien fuera arrancando a mordiscos las delicadas partes de una gran manzana, que ya no puede alimentar más que a los buitres. Pero en los medios no lo acabamos de ver, aunque tampoco se si serviría de algo.

Todo empieza en la cabeza. Tanto las grandes cosas como las pequeñas decisiones. Hitler era un hombre acomplejado al que, de pequeño, su madre castigaba y perdonaba sin motivo aparente. Entre el cariño y lo impredecible del castigo. Franco era feo, arisco, menudo, pesado, hinchado. Quizás por eso era un reaccionario.

No hay controles fronterizos en el punto que separa lo privado y lo público. El respeto hay que creerselo para aplicarlo; no basta con recitar frases adecuadas en lugares adecuados.

1 comentario:

  1. Hay complejos que matan Robert. Sin embargo creo que el estado natural de la humanidad es la guerra. La balsa de aceite en la que navegamos los occidentales en las últimas décadas no son la norma sino la excepción.
    Tienes razón en que no hay controles fronterizos en el punto que separa lo privado de lo público; de lo púbico en el caso de las fotos de El País. Debe haberlos para no caer en la vulgarización de la información. Pero también está claro que las fronteras debe marcarlas uno mismo. Lo contrario se llama censura.

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